Una de las cosas que más me sorprende en los entornos de emprendedores es la reticencia por parte de ciertos inversores a firmar un compromiso de confidencialidad. y la primera pregunta es ¿por qué? ¿qué les asusta para no hacerlo? ¿qué temen para no demostrar cierta confianza a un emprendedor, sobre todo novel, a la hora de compartir una inquietud, una idea con ellos?

 

El caso es que en una iniciativa con jóvenes emprendedores, muy novatos en el entorno emprendedor pero con una pasión desbordada por su proyecto, invité a un conjunto de inversores que conocía no tanto para que tuvieran el interés en invertir en algo, todavía en etapas demasiado tempranas, sino para explorar posibles oportunidades. A la hora de permitirles acceder a información del proyecto les solicité que firmaran un compromiso de confidencialidad (no es un acuerdo de confidencialidad con todas la cláusulas penales en caso de incumplimiento sino más bien una declaración de intenciones de escuchar pero demostrar cierta confianza a no difundir o utilizar aquello que escuchen) y cuál fue mi sorpresa cuando varios de ellos (todos no, al menos) se negaron a hacerlo por las excusas más peregrinas o sin ellas. Me pareció que éticamente todos deberíamos dar la confianza al emprendedor de que nos tomamos en serio su proyecto …


David Clode

Eso me hizo pensar y me puse a buscar argumentos a favor y en contra (obviamente por inversores) para poder entender el problema y curiosamente encontré varios artículos sobre ese tema, es decir que era una situación que más de uno se ha cuestionado.

Lo que suelen argumentar algunos es el mensaje “fácil” de: “Las ideas no valen nada, lo importante es el equipo, los recursos y como las implementas” ( a veces pienso que quien lo dice es aquel que está frustado por no tener nunca una buena idea). Yo discrepo parcialmente: es obvio que una idea sin equipo, recursos … y una buena implementación no llega muy lejos pero también es cierto que un equipo bueno con muchos recursos no llegan a ningún sitio sin ideas. Yo creo firmemente en que existen las buenas ideas, pero hay que trabajarlas para que puedan implementarse de la mejor forma posible y se les pueda sacar provecho, y  por ese motivo respeto al que tiene facilidad para tener buenas ideas y ese respeto se traduce en un compromiso de que me tomaré en serio sus explicaciones.

 

Entiendo que a un inversor que recibe innumerables propuestas le puede resultar tedioso firmar dichos compromisos y, desde luego, acordarse de todos los que firma,sobre todo cuando muchos de ellos pueden ser parecidos. Es un proceso lento y sujeto a muchos errores, y la cosa se complica si en la firma de dicho compromiso participan más de una persona además de tener que mantener la vigencia del mismo.

 

Algunas declaraciones que he encontrado inciden en la falta de confianza del emprendedor compartiendo su proyecto (que puede no ser sólo una idea sino incluso un prototipo) y estos inversores apuntan a que puede dar una mala imagen o que puede indicar que hay algo oculto, sin embargo se podría decir lo mismo en el caso inverso.

 

Desde luego que hay que contemplar diversos niveles de Compromiso de Confidencialidad en función del grado de madurez del proyecto.

 

Eso me recuerda al “efecto mariposa” vinculado a un antiguo proverbio chino que dice: «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Sin exagerar, sí que es cierto que todo elemento tiene una repercusión importante en los elementos que lo rodean como así formuló el   matemático y meteorólogo estadounidense Edward Norton Lorenz para explicar el comportamiento caótico de sistemas inestables, tales como el tiempo meteorológico, expuesto en su artículo de 1963: “Flujo determinista no periódico” y que luego se vinculó a la formulación de tal efecto mariposa que le hizo famoso.

 

¿Porqué menciono “el efecto mariposa”? Simplemente porque una actitud como la que he comentado será determinante en la cadena de sucesos en el espacio-tiempo de un proceso de emprendimiento mucho más del que podemos imaginar.

 

Sin embargo, hay mecanismos tecnológicos para facilitar el proceso totalmente factibles y fiables.

 

Uno muy interesante, y que está tomando cada vez más fuerza, es Blockchain.

 

La tecnología blockchain permite resolver los inconvenientes que he mencionado y crear un Compromiso de Confidencialidad de mejor calidad, de forma dinámica, eliminando el papel como medio de envío, reduciendo el coste y el tiempo de implementación sobre todo cuando participa más de una persona.

 

En definitiva, considero que es “sano” dar confianza en el proceso de compartir inquietudes que enriquece enormemente cualquier idea que surja. ¿Opiniones?

About Juan A. Bertolin

Me considero un “orquestador” para resolver retos a partir de la hibridación de soluciones independientes para alcanzar una solución final de alto valor añadido (donde el todo es mayor que la suma de sus partes). Desde 2006 estoy disfrutando apoyando a emprendedores y empresas a crecer, innovar, coo-petir, abrir nuevos espacios para la colaboración abierta y compartir, integrar la experiencia de usuario y las emociones en el co-diseño de nuevos elementos innovadores.

Post Navigation