Medir, medir, medir…. Del latín metīri, significa comparar una cantidad con una medida convencional previa. También significa tener determinada dimensión como altura, peso, superficie o volumen.

Nos hemos pasado la vida midiéndolo todo: nuestra altura y compararla con nuestros amigos, nuestro peso, nuestras actividades deportivas para cercionarnos de cuán lejos estamos de la marca autonómica, nacional, olímpica,….

El problema a la hora de medir es contestarnos a la primera pregunta: ¿Para qué queremos medir? ¿Qué andamos buscando? En el momento que tenemos claro – nada fácil – cuál es el objetivo de nuestra medida comenzamos la parte mas complicada:

  • ¿Qué vamos a medir?

Hay que identificar claramente aquellas variables susceptibles de ser útiles para alcanzar un objetivo final o, incluso, intermedio.

  • ¿Cómo lo vamos a medir?.

Esta es otra piedra importante en el camino porque puede ser relativamente sencillo saber qué cosas podemos medir pero, en ocasiones, es mucho más complicado saber cómo vamos a ser capaces de medirlo.

  • ¿ Cuándo lo vamos a medir?.

Para poder obtener información útil de las mediciones es importante establecer la cadencia de la obtención de las mismas.

Y yo me pregunto, ¿Sirve de algo medir? Y la respuesta es sencilla: “depende“. Dependerá de que establezcamos adecuadamente algún tipo de acción como consecuencia de las mediciones que realice en función del objetivo a perseguir; dependerá del criterio que se escoja para poder comparar posteriormente con otros valores anteriores de la misma métrica y así poder evaluar grados de avance, impactos,…. Dependerá de nuestra capacidad de influir en esa medición con nuestras acciones, es decir si es posible cambiar tendencias, mejorar procesos,….

¿Para quién medimos? No siempre tenemos clara la respuesta:¿ Para nuestros socios?, ¿para los ciudadanos?¿ Por la empresa ?, para ayudarla a identificar posibles focos de problemas? Dificultades para realizar el trabajo adecuadamente? Cada receptor de esas mediciones tendrá unos criterios de aceptación, una necesidad a satisfacer por la que deberemos medir y reaccionar.

Sobre esa base de medición, tal y como introduce Godet en sus tratados de Prospectiva estratégica, podemos ser apoyarnos en las métricas para establecer una Prospectiva desde una perspectiva preactiva o proactiva es decir, anticipandonos a las amenazas y preparándonos para cambios previsibles o provocando los cambios que nos puedan favorecer definiendo el futuro que nos convenga respectivamente. Interesante, no?

Medir” sigue siendo uno de los verbos más temidos a nivel empresarial (e institucional) al menos por tres razones:

  • Ayuda a valorar los esfuerzos realizados para alcanzar un objetivo siempre y cuando hayamos sido lo suficientemente honestos con nosotros mismos y con el entorno en su definición.
  • Ayuda o justifica el establecer pautas de actuación que permitan facilitar alcanzar los objetivos establecidos.
  • Y quizás no tan agradable, ayuda a mostrarnos lo equivocados que hemos estado al tomar una decisión estratégica que ha supuesto un impacto en el flujo e variables empresariales.

La medición de indicadores de rendimiento es bastante perversa, aquí podríamos aplicar la famosa cita de Groucho Marx: “Aquí tiene mis principios, y si no le gustan tengo otros” y si queremos que tengan sentido y sobre todo utilidad, hay que comenzar por definirlos de la forma más coherente posible.

Lamentablemente, establecer unos parámetros o indicadores de rendimiento (aquellas métricas que llevan asociadas valor objetivo a alcanzar) no asegura el éxito de una iniciativa empresarial en caso de cumplir con los objetivos simplemente porque, normalmente, los indicadores que se toman como “fácilmente” medibles son tangibles y existe un componente importante, y cada vez más decisivo, que no facilita el resultado final: los indicadores intangibles. Los indicadores intangibles son aquellos que dependen de un conjunto de variables cuyo valor puede modificarse en función de influencias externas y seguir siendo validos; están asociados a la marca, las relaciones sociales, años-conocimiento derivado y son muy influenciables por las condiciones de contorno.

¿Nos atrevemos a identificarlos ? … seguimos con ello

About Juan A. Bertolin

Me considero un “orquestador” para resolver retos a partir de la hibridación de soluciones independientes para alcanzar una solución final de alto valor añadido (donde el todo es mayor que la suma de sus partes). Desde 2006 estoy disfrutando apoyando a emprendedores y empresas a crecer, innovar, coo-petir, abrir nuevos espacios para la colaboración abierta y compartir, integrar la experiencia de usuario y las emociones en el co-diseño de nuevos elementos innovadores.

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