Este fin de semana (3 de Enero del 2010)  compré El País (cuando te encuentras itinerante y no tienes internet … si quieres saber qué pasa ahí afuera acabas acudiendo al querido periódico de papel). El caso es que encontré un artículo en El País Semanal, en su sección de Psicología, escrito por Ferrán Ramon-Cortés que me pareció muy interesante y al que volveré en un momento. Lo titulaba “¿Internet amenaza el contacto real?”.

A tenor de las nuevas noticias sobre el lanzamiento en algunos colegios del programa Educación 2.0 del Ministerio de Educación por el que se dotarán las aulas de equipamiento tecnológico (ordenadores, pizarras digitales,…) para todos los alumnos y profesores y obviando las posturas radicales de algunas CCAA que han decidido directamente descolgarse del programa por razones excesivamente surrealistas y absurdas (que delatan un mero trasfondo político y no de sentido común) me planteo si estamos descuidando la verdadera educación que necesitamos los adultos antes que los jóvenes, la que llamo Educación Digital.

Por una parte estoy convencido que el fin último es conseguir una educación de calidad acorde a los tiempos que corren y apoyada por las tecnologías más avanzadas sin embargo, el medio para alcanzar ese fin lo veo difuso.

Estoy de acuerdo con Bernardo Hernández en su artículo del CincoDias publicado el 11 de Diciembre en la afirmación “Me parece increíble que internet, que tanto ha cambiado a tantas industrias, haya hecho tan poco por la educación en general.“, sin embargo para poder hacer efectivo el valor añadido que puede proporcionar internet a la educación hay que hacerlo paso a paso, con sentido común y midiendo los esfuerzos económicos versus el rendimiento obtenido.

Es obvio que las escuelas e institutos necesitan modificar sus metodologías de enseñanza para ser más efectivos y más atractivos a los chavales, es necesario crear un entorno educativo en el que el niño/joven disfrute cada día con lo que aprende. Para ello, el primer paso es educar a los educadores en ese nuevo mundo tecnológico, ayudarles a preparar sus clases con herramientas que atraigan a los alumnos a asistir (primero) y a participar, menos academicistas y más colaborativas. En ese aspecto, estoy de acuerdo con Bernardo en que es mucho más visual aprender geografía con aplicaciones interactivas (como es el caso de Google Earth aunque no es la única opción por supuesto) que hacerlo frente a un mapa mundi de papel como lo hemos hecho durante decenios. También es cierto, que incorporar tecnologías a las escuelas implica un sobre-esfuerzo por parte de los profesores/maestros a preparar sus clases ( y no quiero entrar aquí en la polémica de qué porcentaje del profesorado está realmente capacitado para la docencia y motivado para ella, porque aprobar una oposición a Primaria o Secundaria no es garantía de la calidad docente sino en muchos casos todo lo contrario).


En el caso de los alumnos la necesidad de disponer de portátiles con acceso a internet durante las clases ya es discutible, al menos en una primera instancia. Ciert o es que las aulas de informática de las escuelas e institutos est án dotadas deficientemente de equipamiento informático (en pleno siglo XXI no pueden haber 3 alumnos compartiendo un PC, debería ser inaceptable por un sistema educativo digno) y es ahí donde hay que dar el segundo paso: dotar convenientemente de equipamiento de ultima generación a las aulas informáticas para las prácticas y el uso del alumnado cuando se estime oportuno: realización de trabajos en equipo por medio de herramientas colaborativas, búsqueda de información,…). Sin embargo disponer de ordenadores en las clases (sobre todo en clases de primaria , 5º o 6º como se plantea o en los primeros años de la ESO) es excesivo en esta etapa aunque deberá ser aplicado en el futuro “cuando todos los peldaños estén lo suficientemente maduros como para permitir el paso”. Los alumnos (aunque ya son expertos muchos de ellos en la utilización de ordenadores en su casa) se distraerían en exceso durante la clase (chateando, facebook y similares)  y ello sin entrar en el hecho que incluso hay un porcentaje importante de alumnos que tienen dificultades para escribir un dictado a mano con lo que un ordenador sólo haría que dificultar el proceso de aprendizaje básico.

Tenemos que reconocer que el mal uso de las tecnologías no van a ayudar a mejorar el aprendizaje de los chavales, todo lo contrario, van a desviar la atención que deban prestar a los temas verdaderamente importantes. Hemos sido “los mayores” los que no les hemos inculcado el valor añadido que proporciona internet, y sólo creen ingenuamente que internet sirve para comunicarse a través de redes sociales … lo cual por supuesto es un grave error. Una vez, y gracias al equipo docente, los alumnos se den cuenta de la herramienta tremendamente potente que es internet para su educación es cuando el tiempo que invertirán en chats y redes lúdico-sociales será más equilibrado.

Ahora es cuando paso a comentar el artículo de Ferran Ramón-Cortés siguiendo al hilo que he expuesto. Aunque puedo estar de acuerdo con la advertencia de que una excesiva inmersión en internet puede provocar una desconexión con el mundo físico y un abuso del uso de las redes sociales puede alterar la capacidad para el contacto real, discrepo de su afirmación “Las relaciones a través de las redes sociales son de contacto, nada más“. Es más, es posible establecer verdaderas relaciones sociales a través de las redes ( a nivel personal y mucho más a nivel profesional) que aboquen en proyectos interesantes y en colaboraciones duraderas, ahora bien, el contacto físico siempre es necesario y cuando la distancia lo permite hay que fomentarlo. Las redes sociales han permitido generar vínculos con personas con intereses y metas similares a las de uno con independencia de la distancia ayudando luego a que el primer contacto físico sea mucho más natural (me ha ocurrido en varias ocasiones que he compartido visiones sobre innovación con verdaderos expertos en esa materia a través de las redes sociales y luego, al verlos en persona, ha sido como ver a un viejo amigo, como si nos hubiéramos visto siempre).

Me parece un poco grotesco cuando afirma “Utilicemos, pues, cada medio para lo que sirve: Internet para contactar y la relación persona cara a cara, para construir y desarrollar una relación“. Sinceramente, creo que o yo no le he entendido bien o este señor tiene una visión excesivamente sesgada de lo que es Internet. Esta frase refuerza mi postura frente a la necesidad de educar digitalmente a “los mayores” para poder ayudar a los “más pequeños” a sumergirse en las nuevas tecnologías, necesitamos ser más inmigrantes digitales para entender y orientar a los nativos digitales y ayudar a que en ningún caso, el uso de las nuevas tecnologías pueda convertirse en un “arma maligna”.

Obviamente para lanzar un modelo de Educación 2.0 tiene que haber consenso, es más, no puede transferirse dicha competencia a las CCAA simplemente, es demasiado importante (el futuro de nuestros hijos depende ahora del político de turno en tu Comunidad Autonóma, si es un incompetente nuestros hijos serán los más perjudicados) sino que tiene que ser construido por todos y creado sin fecha de caducidad.

Aunque su contenido no se centra en la aplicación de las nuevas tecnologías al mundo educativo, sí que tiene cierta relación con los cambios de modelos educativos y más concretamente del docente que he mencionado antes y que está vinculado. Es el programa 49 de Redes de Eduard Punset: “Educar para fabricar ciudadanos”