Hace unos meses tuve la ocasión de leer un artículo de David Whitford en la revista digital Inc en relación a una familia de emprendedores americanos: los Walker. Su lectura me impresionó mucho, tanto es así que decidí reflexionar en mi blog acerca de ello. El articulo comienza: “Bob Walker runs more than just a Business. It’s a Mission, a Christian Mission, but there’s no entry for spiritual assets on a Balance SHeet. In a world that feels increasingly secular, where does the religious entrepreneur fit in?
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Contaba la historia de una empresa familiar, Walker Manufacturing, ubicada en Fort Collins (Colorado) con 172 empleados leales que fabrican cortadoras de césped. Cortadoras para las que las piezas son auténticamente norteamericanas no chinas y su mercado es mundial (30% de sus ventas son internacionales). Según Whitford, una pequeña empresa  al puro estilo americano y de gran valor añadido que factura 56 millones de dólares y con un 2.5% de todo el mercado de cortadoras de césped. Una empresa que tiene un salario aceptable que incluye un seguro para sus trabajadores razonable. Hasta aquí podríamos decir que todo normal … en principio y si nos quedamos en este punto perderemos el horizonte. No es un negocio simplemente, es una misión, una misión cristiana en la cada acción, cada contrato, cada relación con los clientes, proveedores, trabajadores y con el mundo entero está conectada con la fe de los Walkers en Dios.

 

La conversación entre David y Bob, uno de los hijos de Max Walker el fundador de la empresa, alrededor del papel de la Fe en la competitividad de una empresa fue fascinante (quizás influenciado por mi ferviente creencia en Dios) y me hizo reflexionar sobre la importancia de la Fe (no necesariamente cristiana, sino judía, musulmana, etc.)  en el emprendimiento, en la gestión de una empresa … en un mundo en el que se han perdido todo valor de honestidad, sinceridad, seriedad y todo parece estar abocado a un comportamiento centrado en el crecimiento sin control, con la única ambición de ganar mucho dinero no importa el precio ni los medios y el poder absoluto (bueno, este tipo de comportamientos no son de este siglo … pero lo peor es que después de tantas centurias de corruptelas, usureria, abuso etc. seguimos sin aprender nada)

 

Bob Walker (y su familia) ha centrado su gestión empresarial en un liderazgo basado en la Fe, donde ha mantenido a la empresa de forma íntegra, muy consciente de la calidad de sus productos, del trato a sus trabajadores, del comportamiento de la empresa frente a la comunidad en la que se halla inmersa y la involucración de los propios líderes de la empresa. Y eso, como bien dice David Whitford, tiene un impacto directo en la productividad. Sin embargo, también es cierto que la Fe no te asegura el éxito (y ponen como ejemplo a Ken Lay de Enron… sin comentarios) y por otra parte también puntualiza que un lider sin Fe puede perfectamente liderar empresas exitosas y ser éticamente impecable.

 

No voy a transcribir su articulo (lo podéis leer con calma en (http://www.inc.com/magazine/201507/david-whitford/god-and-the-entrepreneur.html)). Simplemente, su lectura me hizo pensar sobre  la compatibilidad “negocios” con la Fe, en cómo debería actuar un empresario o un emprendedor en el mundo secular en el que vivimos, en cuáles deberían ser sus valores en el trato a sus trabajadores, proveedores, etc.. de una forma coherente y sin importar sus creencias, en cómo deberían reflejarse sus valores como cristiano, musulman, budista … en su plan de negocio, sus principios morales, sus principios éticos … ¿todo ésto está reñido con la búsqueda del “Santo Grial” del éxito empresarial? ¿o hay que ser un buitre, depredador, corrupto, tiburón para conseguirlo? ¿con cuál de las dos opciones nos sentimos más satisfechos?

 

El profesor de Ética empresarial del IESE Domènec Melé (http://blog.iese.edu/mele/)  ha escrito el capítulo “Religious Foundations of Business Ethics” (“Fundamentos religiosos de la ética empresarial”) en el segundo volumen del libro The Accountable Corporation”  de Epstein y Hanson  que analiza cómo las principales religiones establecieron unos criterios, normas de conducta y valores para las personas dedicadas a los negocios, aunque todas ellas refuerzan la necesidad de considerar aspectos éticos en la actividad empresarial (el hecho que una empresa busque el beneficio para subsistir no implica que éste tenga que hacerse en contra de unos principios éticos). Esos aspectos éticos implican en cierta forma el cumplimiento estricto de los contratos, respeto a las normas y al trabajo de los demás,  cuidar al entorno. En relación a ésto, es aguda la frase de Confucioun caballero se toma tantas molestias en descubrir lo que está bien como los hombres de menor valía en descubrir qué beneficios obtendrán” y éstos últimos al menos obtenerlos de forma honrada … o la de Tao Te Ching (taoísmo) al decir “Llena tu cuenco hasta el borde y derramarás el contenido. Haz tu trabajo y da un paso hacia atrás”. Lamentablemente, las diferentes publicaciones que existen ahora sobre ética empresarial la enfocan desde el punto de vista filosófico y no religioso cuando fueron éstas las que, con anterioridad, ya disponían de una actuación para este ámbito.

 

Curiosamente, el World Economic Forum presenta los resultados del ranking de los países con un nivel de ética de negocios. Es bastante significativo, aunque igual habría que trabajar un poco más cada caso: interesante ver a España en el puesto 84 de 144 con un 3.8 sobre 7. ¿Nos hace sentirnos orgullosos sobre todo de ese indicador?

 

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Quizás la ética va ligada a la perversidad del propio ser humano, independientemente de la religión que profese. Es triste que incluso, aquellos que se profesan cristianos no hayan interiorizado la Fe en sus actuaciones responsables en un entorno empresarial.

 

En el artículo de Cristián del Campo, S.J. con el título de “Los empresarios cristianos y la ética” da un repaso a los aspectos más relevantes que todo empresario cristiano deberían tener como regla de vida: Conformidad, Solidaridad y Responsabilidad son palabras clave para los horizontes establecidos en el marco empresarial.  Del Campo recuerda el artículo de Milton Friedman (1970)  publicado en The New York Times Magazine con el nombre “La responsabilidad social de la empresa es aumentar sus beneficios” donde plantea que hay un y sólo un tipo de responsabilidad social de la empresa: usar sus recursos e involucrarse en actividades que aumenten sus utilidades en la medida en que se mantenga dentro de las reglas del juego, lo que significa involucrarse en una abierta y libre competencia sin estafa o fraude. Su desacuerdo con los que hablaban de la responsabilidad social de la empresa llega al punto de afirmar que ellos están predicando puro e inadulterado socialismo.

 

Un ejemplo muy interesante que presenta Del Campo describe la relación empresa-stakeholders es el que se atribuye aThe Caux Round Table, la organización internacional de seniors ejecutivos que pretenden promover la práctica de ética en los negocios. Fundado en 1986 por  Frits Philips, presidente of Philips, y  Olivier Giscard d’Estaing, junto a Ryuzaburo Kaku, presidente de Canon.  Su primer principio, relacionado con la “Teoría de los Stakeholders” pieza clave de la Responsabilidad Social Corporativa, del éxito empresarial y la sostenibilidad, viene a decir “La empresa tiene un rol que cumplir en mejorar las vidas de todos sus clientes, empleados y accionistas, al compartir con ellos la riqueza que ha creado. Proveedores y competidores también deberían esperar de la empresa el respeto de sus obligaciones en un espíritu de honestidad y justicia. Y como ciudadanos responsables de las comunidades locales, regionales, nacionales y global en las que operan, la empresa comparte el futuro con esas comunidades.”

 

Pero, como decía antes, no se vincula sólo a la religión cristiana. Os recomiendo leer el trabajo de Armando Alvares Garcia , “La ética en las Finanzas Islámicas” bajo la Sharia, la ley Islámica.

 

Para acabar, Richard T. de George, de la Universidad de Texas, hace una profunda descripción de la Historia de la Ética Empresarial en los Estados Unidos vista desde tres perspectivas que se entrelazan:

 

1.- La que denomina ética de los negocios, que a su vez se divide en secular y religiosa
2.- La disciplina académica que ha recibido el nombre de ética empresarial que a su vez se divide en una rama filosófica y en otra científica
3.- La adopción en los negocios de lo que implica la ética.

 

Sin que aparezca simplista, la conclusión a la que intento llegar – y sigo reflexionando sobre ella- no es sencilla pero obviamente nos tiene que hacer reflexionar sobre la posición de los valores humanos en el ámbito empresarial que no implican necesariamente dejar de perseguir el beneficio en los negocios pero sí desde otra perspectiva, aquella  que debe distinguir forzosamente la ambición de la avaricia, aquella que nos tiene que hacer recapacitar sobre la misión que se la encomendado al emprendedor y al empresario de hacer lo que hace por alguien y en definitiva, que la Responsabilidad Social Corporativa deje de ser una excusa perversa para encontrar un mecanismo que permita desgravar en los impuestos que pagan a la Administración las empresas, y se convierta en una actividad que redunde en la calidad del empresario y sus “stakeholders”.

2 Thoughts on “Empresa, Emprendedor … y Fe

  1. Estoy totalmente de acuerdo en tu reflexión Juan Antonio y te doy mi enhorabuena por el gran número de referencias bibliográficas que me voy a tener que ojear, tras leer tu artículo.
    Un excelente análisis y una comparativa y reflexión exquisitas.
    El indicador español del ranking de los países con nivel de ética en los negocios me ha dejado fría. Sin duda, un aspecto a mejorar y de forma urgente.
    Gracias por este post.

  2. Juan A. Bertolin on 5 Abril, 2016 at 8:02 PM said:

    Gracias Sole por tus comentarios. Definitivamente es una oportunidad de mejora aunque eso requiere un cambio cultural considerable (quizás lo más complejo). Es importante no confundir la legalidad con la ética en cuanto a las actuaciones se refiere… La legalidad va vinculada a un conjunto de normas/leyes que nosotros mismos hemos aprobado pero no vinculadas a la propia ética, por lo que una actuación legal puede dejar de serlo, pero una éticamente correcta nunca. Un abrazo y gracias

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